Renunciaron los jefes del PAMI pero Karina Milei frenó sus salidas
El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, y su segundo, Carlos Zamparolo, pusieron a disposición sus renuncias este miércoles, pero el Ministerio de Salud no las aceptó tras una intervención de la secretaria general de la Presidencia.

La jornada del miércoles trajo una crisis inesperada para el Gobierno: el director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, y el subdirector ejecutivo, Carlos Zamparolo, intentaron dar un paso al costado en medio del deterioro político que atraviesa la obra social de los jubilados. La noticia se extendió rápidamente entre funcionarios del oficialismo y varios medios llegaron a dar por consumada la salida de ambos. Horas después, desde distintos despachos oficiales salieron a desmentirlo con una sola palabra: «Falso».
Sin embargo, la desmentida no contaba toda la historia. Según reconstrucciones a partir de fuentes con conocimiento de las negociaciones, las renuncias efectivamente se presentaron, pero el Ministerio de Salud decidió no aceptarlas. Detrás de esa decisión no hubo una ratificación de confianza en la conducción del organismo, sino una intervención directa de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, que ordenó postergar cualquier definición hasta que exista un esquema claro de reemplazos.
La maniobra no modificó el diagnóstico que circula dentro del propio Gobierno. Varias voces coinciden en que la continuidad de Leguízamo y Zamparolo tiene fecha de vencimiento y que sus salidas forman parte de una reconfiguración más amplia que desde hace meses atraviesa al PAMI. La discusión ya no gira en torno a si habrá cambios, sino a cuándo se producirán y quién terminará al frente de uno de los organismos con mayor presupuesto y despliegue territorial del Estado.
Un sistema que funciona a base de amparos
El deterioro de la situación de ambos funcionarios se aceleró desde abril, cuando el PAMI comenzó a recibir presión creciente por el empeoramiento de las prestaciones, las dificultades para acceder a medicamentos y las demoras en distintos servicios. Desde entonces, la judicialización del sistema fue en aumento.
«Hoy el sistema funciona a base de amparos. Hay geriátricos que no cobran porque el PAMI no autoriza las prestaciones. Entonces las familias presentan un amparo y recién ahí consiguen que se las paguen. Si hacés un amparo, lo tenés; si no, no lo tenés»
Así describió la situación un trabajador con años de experiencia en el organismo. Distintas fuentes señalan que esa lógica se extendió a otras prestaciones médicas y que el volumen creciente de amparos refleja el deterioro de la capacidad de respuesta del PAMI.
Cambios en el área de Salud y avance del armado de Karina
El escenario se completa con otros movimientos dentro del área sanitaria. A principios de julio dejó el Ministerio de Salud Guido Giana, uno de los principales colaboradores del ministro Mario Lugones y responsable de la coordinación administrativa de la cartera. Desde su entorno atribuyeron la salida al desgaste acumulado, aunque dentro del Gobierno también circularon versiones que la vinculaban con diferencias en torno al manejo de los recursos del ministerio.
En paralelo, llamó la atención el desembarco de funcionarios provenientes del Ministerio de Justicia. La designación de Luciana Campos al frente de Recursos Humanos se sumó al protagonismo creciente de la síndica general María Florencia Zicavo y a otros nombramientos de perfiles similares. En distintos despachos del organismo esos movimientos son leídos como parte de un avance del armado político de Karina Milei sobre una estructura históricamente estratégica.
En ese marco, la figura de Zamparolo cobra especial relevancia. Aunque formalmente ocupa el cargo de subdirector ejecutivo, es señalado puertas adentro del PAMI como el verdadero administrador operativo y presupuestario del organismo, con influencia sobre contrataciones, convenios y ejecución de recursos. Su cercanía con Santiago Caputo genera interrogantes sobre el rumbo del proceso. «La duda es qué va a pasar con los caputistas», admitió un funcionario que sigue de cerca la reconfiguración.