De «Ciudad de pobres corazones» a «Mariposa Tecknicolor»: Fito Páez desató un coro gigante en Villa María
Con un Anfiteatro colmado, el músico rosarino ofreció un show intenso y profundamente narrativo, donde las canciones funcionaron como relatos atravesados por la emoción, la nostalgia y el desgarro.

Con un Anfiteatro colmado, el músico rosarino ofreció un show intenso y profundamente narrativo, donde las canciones funcionaron como relatos atravesados por la emoción, la nostalgia y el desgarro.
La tercera noche del Festival Internacional de Peñas de Villa María alcanzó uno de sus puntos más altos con la presentación de Fito Páez, quien volvió a confirmar su lugar como una de las figuras centrales del rock argentino. Con el Anfiteatro colmado y encendido desde el primer acorde, el rosarino desplegó un show intenso, emocional y profundamente conectado con la gente.
Sin necesidad de grandes discursos, Fito dejó que las canciones marcaran el pulso de la noche. Cada tema fue acompañado por un coro masivo y sostenido, que transformó el recital en un ida y vuelta permanente entre el escenario y el público. La emoción no pasó por el silencio, sino por una participación colectiva que potenció cada letra y cada clima.

Uno de los momentos más celebrados llegó con “La rueda mágica”, recibida como un verdadero himno generacional. Las referencias al rock, a los viajes, a los afectos y a esa decisión fundacional de dejarlo todo para seguir la música encontraron eco inmediato en miles de voces que cantaron cada estrofa, convirtiendo la canción en uno de los pasajes más vibrantes de la noche.
El Anfiteatro vibró de principio a fin mientras Páez conducía el show con una intensidad que combinó nostalgia, crudeza y belleza poética. Las imágenes, los recuerdos y las historias que atraviesan su obra cobraron una fuerza especial en ese clima de comunión colectiva, reafirmando la vigencia de un repertorio que sigue dialogando con distintas generaciones.
En el tramo final, el clima se volvió aún más potente con “Ciudad de pobres corazones”, un golpe directo de rock crudo y visceral que sacudió al público y elevó la tensión del cierre. La respuesta fue inmediata: el Anfi cantó a viva voz, acompañando cada estrofa con una energía arrolladora.
Tras ese momento de máxima intensidad, Fito eligió bajar el telón con “Mariposa Tecknicolor”, su clásico infaltable, que transformó el Anfiteatro en una fiesta colectiva. Con miles de celulares en alto y el público cantando de principio a fin, la canción funcionó como una despedida luminosa y emotiva, sellando una noche atravesada por el rock, la memoria y la emoción compartida.
Antes de retirarse, el músico destacó que se trató de su primer concierto del año y dejó una frase que resumió el espíritu de la noche y del festival: una reafirmación contundente de que el rock sigue vivo. Así, Fito Páez cerró su paso por la tercera noche del Festival Internacional de Peñas de Villa María con un show apasionado, popular y profundamente cantado, confirmando que su obra sigue volando alto en el corazón de varias generaciones.